lunes, 5 de enero de 2026

Medio Siglo del Caso Walton: En una entrevista exclusiva, Travis Walton reflexiona sobre los 50 años del incidente que conmocionó al mundo


 El 5 de noviembre de 1975, en los densos bosques de la Apache-Sitgreaves National Forest en Arizona, un acontecimiento extraordinario alteró para siempre la vida de siete leñadores y se grabó en la conciencia colectiva como uno de los casos de abducción más documentados y controvertidos de la historia. En el centro de la tormenta estaba Travis Walton, un joven de 22 años que desapareció durante cinco días tras ser alcanzado por un haz de luz de un objeto no identificado. Medio siglo después, Walton, ahora un hombre de 72 años, se sienta para una entrevista en profundidad, no solo para revisitar los eventos de aquella noche gélida, sino para ofrecer una perspectiva madurada por décadas de reflexión, escrutinio público y búsqueda personal de significado. Su relato permanece inquebrantable, pero su interpretación ha evolucionado de un encuentro terrorífico a una compleja interacción con inteligencias no humanas.


El Incidente: Una Noche en el Bosque Apache-Sitgreaves

Todo comenzó como una jornada laboral rutinaria para el equipo de leñadores que intentaba cumplir con un contrato. Al atardecer, mientras regresaban a Snowflake, Arizona, una luz intensa atravesó los árboles. Al llegar a un claro, se encontraron con un objeto discoidal de aspecto metálico, que emitía un resplandor y un sonido pulsante fuera del rango auditivo humano. Contrario a la sensatez y a los gritos de sus compañeros, Walton, impulsado por la curiosidad, se bajó del camión y se acercó. "Pensé que se iría volando. Esa fue la razón por la que salté y me dirigí hacia él, pensando en echar un vistazo más de cerca antes de que se fuera", recuerda.

Fue entonces cuando, según el testimonio unánime de sus seis compañeros, un haz de energía azul emanó del artefacto, levantando a Walton y arrojándolo varios metros atrás. Presumiéndolo muerto, y aterrorizados, el equipo huyó del lugar. Iniciaron así una búsqueda desesperada que pronto se convertiría en una investigación por posible homicidio, sembrando sospechas y divisiones dentro del grupo y la comunidad.

Los Cinco Días Perdidos: Del Trauma a la Reinterpretación

La memoria consciente de Walton de aquellos días es fragmentaria. Recuerda despertar en lo que inicialmente pensó que era una mesa de hospital, con figuras encapuchadas a su alrededor. Al enfocar la vista, la realidad fue más aterradora: seres de corta estatura, cabezas grandes y ojos oscuros lo observaban. "La impresión total que tengo de toda la experiencia en ese momento es que estos son monstruos horribles y que este dolor que siento me lo están infligiendo ellos", describe. En un estado de pánico, forcejeó, tomó un instrumento y los seres se retiraron.

Posteriormente, fue guiado fuera de la sala por un humanoide alto, con un uniforme azul ajustado y un casco, que lo condujo a otra área del artefacto. Allí, Walton vio a lo que describe como seres humanos "normales", antes de perder el conocimiento nuevamente. Despertaría días después, solo, en una carretera cercana a Heber, Arizona, con cinco días de barba crecida y una sensación de confusión absoluta. El alivio de estar vivo pronto se mezcló con el estigma de ser tachado de mentiroso o de víctima de un episodio psicótico.

Con los años, y tras sesiones de hipnosis para manejar el estrés postraumático, Walton ha reevaluado su experiencia. "Llegué a la conclusión más tarde... hice algo inesperado, tonto, me lastimé y que ellos en realidad salvaron mi vida". Esta reinterpretación fundamental —de víctima de un ataque a receptor de una intervención médica tras un accidente provocado por su propia imprudencia— ha sido clave para su paz mental.

Evidencia y Escepticismo: Polígrafos, Testigos y Legado

El caso Walton se destaca no solo por el relato del abducido, sino por la solidez testimonial de los seis testigos. Todos, incluido Walton, se sometieron a pruebas de polígrafo administradas por expertos, incluyendo al examinador estatal de Arizona. Los resultados, anunciados en una conferencia de prensa en noviembre de 1975, indicaron que los hombres decían la verdad sobre lo que habían visto. "Determinó estrictamente que sí vieron algo que creían que era un OVNI", declaró el polígrafista en aquel entonces. Aunque uno de los tests fue inicialmente catalogado como "inconclusivo", Walton aclara que el individuo en cuestión, con quien había tenido una disputa ese día, pasó posteriormente un examen completo.

La cobertura mediática de la época, incluidos reportajes de la entonces cadena Cool TV (predecesora de FOX 10 en Phoenix), capturó la incredulidad y la fascinación del público. Medio siglo después, Walton observa un cambio cultural. "Creo que la reacción es mucho mejor", afirma, señalando la proliferación de cámaras y una mayor apertura en los medios. Sin embargo, se mantiene cauteloso al comentar sobre otros casos, enfatizando la importancia de basar las conclusiones en "hechos y razonamiento", no en la emoción.

Reflexiones a Medio Siglo: Vida, Familia y el "Porqué"

Lejos de ser una figura recluida, Walton ha construido una vida familiar sólida en Arizona, un hecho que considera su mayor logro y su ancla contra el trauma. Aunque el episodio dominó sus pesadillas durante años, ha encontrado un propósito al compartir su historia para fomentar una perspectiva más amplia de la humanidad. "Creo que el propósito... es acostumbrarnos a la idea. No somos el no va más", reflexiona. Ve en el contacto extraterrestre una lección potencial de humildad cósmica que podría disuadir los conflictos humanos.

Sobre la posibilidad de un reencuentro, Walton ha abandonado la idea de que somos meras "hormigas" irrelevantes para una inteligencia superior. "No solo son capaces de tener una conversación con un humano", sugiere, "sino que... te reconocen". Respecto al gobierno, cree que las autoridades son conscientes del fenómeno y que su estrategia de desclasificación gradual de videos militares es un movimiento calculado para gestionar la credibilidad pública sin revelar posibles avances tecnológicos sensibles.

Cincuenta años después, el caso Travis Walton persiste como un rompecabezas fascinante en la frontera entre lo conocido y lo inexplicable. Más allá del debate sobre su veracidad, la historia ofrece un poderoso estudio sobre la resiliencia humana, la evolución de la creencia y la búsqueda persistente de significado ante lo desconocido. Walton ya no es solo el leñador aterrorizado de 1975; es un testigo persistente de un evento que desafía las narrativas convencionales, un hombre que ha transitado desde el puro terror hasta una compleja aceptación, y un símbolo perdurable de la pregunta que aún resuena en los cielos oscuros de Arizona y más allá: ¿Estamos realmente solos?



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