lunes, 26 de enero de 2026

Un Legado Susurrado en la Costa Este ¿Qué se guarda realmente en los hangares de una de las bases de pruebas más secretas de la Marina?


 El silbido constante del viento sobre la bahía de Chesapeake y el rugido intermitente de reactores en pista definen el paisaje sonoro de la Estación Aérea Naval del Río Patuxent. Aquí, en el epicentro del desarrollo y prueba de la aviación naval estadounidense, la línea entre lo experimental y lo extraordinario parece desdibujarse con los años. Entre los hangares que han visto nacer tecnologías de vanguardia, la información sugiere que podría reposar, desde hace décadas, un artefacto que desafía cualquier clasificación convencional: un vehículo aeroespacial de origen no identificado.

Pax River: Más que una Base de Pruebas

La Estación Aérea Naval Patuxent River no es una instalación cualquiera. Alberga el mando de NAVAIR, responsable del ciclo de vida completo de todos los sistemas aéreos navales. Su sala de lectura FOIA se convirtió en 2020 en el repositorio oficial de los ahora famosos videos UAP “Gimbal” y “GoFast”. Esta designación oficial para material previamente filtrado subraya el papel central de la base en la gestión institucional del fenómeno. Dentro de este ecosistema de alto secreto operan Oficinas Ejecutivas de Programa que gestionan vastas carteras de adquisición y podrían haber dirigido esfuerzos de análisis de materiales recuperados. Un ecosistema extendido de contratistas, incluyendo a Lockheed Martin y la Corporación MITRE con sus centros de investigación, forma parte integral de esta red de apoyo técnico y asesoría.

La Sombra de una Transferencia Frustrada

Los rumores sobre el contenido de ciertos hangares en Pax River se entrelazan con un relato más amplio sobre intentos de transferencia de materiales. Testimonios ante el Congreso, como el de Luis Elizondo, ex director del programa AATIP, sitúan a la base como un nodo clave en una operación que involucraba a Lockheed Martin y Bigelow Aerospace. Según estas declaraciones, un hangar específico fue diseñado para facilitar el transporte aéreo y fluvial de materiales exóticos. Sin embargo, esa transferencia habría sido bloqueada por la CIA, cuyo directorio de Ciencia y Tecnología sería el custodio original de artefactos recuperados desde mediados del siglo XX. La iniciativa habría sido posteriormente redirigida, sin éxito, hacia la creación de un Programa de Acceso Especial Prospectivo en el Departamento de Seguridad Nacional.

Patentes, Formas Triangulares y un Vínculo Tecnológico

La presencia de ingenieros trabajando en los límites de la física conocida añade otra capa al misterio. Salvatore Pais, mientras trabajaba para NAVAIR en Pax River, presentó una serie de patentes que describen sistemas de propulsión revolucionarios y efectos de campo que permitirían a una nave con forma triangular o de diamante exhibir capacidades antigravitatorias. La similitud entre estas descripciones y las formas reportadas comúnmente en avistamientos UAP no pasa desapercibida para los observadores. Paralelamente, se sabe que Lockheed Skunk Works, la división de proyectos avanzados del gigante aeroespacial, mantiene una presencia significativa en la base, alimentando la especulación sobre la posible derivación tecnológica a partir de artefactos estudiados.

La Bahía de Chesapeake: Un Corredor Aéreo Anómalo

La ubicación geográfica de Pax River adquiere relevancia frente a los recientes patrones de actividad reportados. La extensa área de pruebas de la Marina, que abarca desde Nueva Jersey hasta las Carolinas con espacio aéreo de altitud ilimitada sobre el Atlántico, ha sido escenario de incursiones repetidas. Fuentes indican que, en los últimos años, dos categorías de plataformas realizan vigilancia en esta zona: drones de origen chino y vehículos con características no humanas. Esta actividad se habría intensificado y expandido hacia el interior, acercándose a la propia bahía de Chesapeake. Algunas hipótesis sugieren que esta vigilancia podría estar relacionada con los supuestos materiales almacenados en Pax River o con pruebas de tecnologías derivadas de ellos.

Un Eco Histórico en las Orillas del Patuxent

La conexión entre la bahía y lo anómalo tiene raíces profundas. En mayo de 1973, dos adolescentes pescando frente a la isla Solomons reportaron observar un gran objeto discoidal acompañado de múltiples luces menores. Las fotografías que afirmaron tomar fueron mostradas a empleados del entonces Centro de Pruebas Aéreas Navales, quienes, según el investigador Bob Oechsler, actuaron como si tales avistamientos no fueran inusuales. Esta normalización interna de lo extraordinario resuena con la respuesta oficial contemporánea: cuando se preguntó al Pentágono en 2019 sobre incursiones UAP recientes en Pax River, un funcionario se negó a comentar específicamente, refugiándose en la política de no especular públicamente y de tratar cada caso individualmente.

La Persistencia del Misterio

La posibilidad de que un artefacto de origen desconocido repose en una instalación de la Marina no es una afirmación que pueda confirmarse con los datos disponibles al público. Es un rumor persistente, alimentado por testimonios fragmentarios, decisiones institucionales curiosas y una geografía que parece atraer lo inexplicable. Lo que sí es verificable es que Pax River se encuentra en el cruce de caminos entre la aviación naval más avanzada, programas de investigación de frontera, una historia de avistamientos y una política de opacidad sobre incursiones en espacio aéreo restringido. En este contexto, la línea entre el desarrollo tecnológico ultrasecreto y la gestión de un fenómeno aeroespacial anómalo parece converger en los mismos hangares, bajo el mismo cielo sobre la bahía de Chesapeake. La verdad, como el artefacto que quizás allí se guarda, permanece bajo custodia, desafiando una explicación simple y desafiando nuestra comprensión del dominio aeroespacial.


Con información de Liberationtimes

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