martes, 6 de enero de 2026

El Archivo Himalayo: Los Expedientes Secretos de la CIA sobre OVNIs en el Techo del Mundo


 Desclasificados en 2017, documentos confidenciales revelan una serie de avistamientos en Nepal, Bután, Sikkim y Ladakh durante 1968, que intrigaron a los espías estadounidenses y permanecen sin explicación.

En 2017, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) realizó una de las mayores desclasificaciones de su historia, liberando al público cerca de 13 millones de páginas de documentos. Entre la ingente cantidad de informes analíticos y operativos mundanos, surgió una colección fascinante y poco difundida: los expedientes sobre fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) investigados por la agencia no solo en territorio norteamericano, sino en los rincones más remotos del planeta. Destacan, por su misterio y ubicación, una serie de avistamientos ocurridos en 1968 sobre las imponentes cumbres del Himalaya, una región que abarcaba el norte de la India, Nepal y Bután.

Los documentos, preparados en su momento para "distribución controlada" y parcialmente desclasificados desde 2001, detallan al menos seis incidentes ocurridos entre febrero y marzo de 1968. Estos reportes, que llegaron a la CIA a través de sus canales de inteligencia, demuestran el interés sostenido de la comunidad de inteligencia estadounidense por un fenómeno global, incluso en áreas de difícil acceso y bajo tensiones geopolíticas de la Guerra Fría. La portada de uno de estos informes clave incluye fotografías de figuras relevantes en la investigación ufológica de la época, como Donald E. Keyhoe, director del Comité Nacional de Investigaciones sobre Fenómenos Aéreos (NICAP), y el físico nuclear Dr. Edward Condon.



Una Rápida Secuencia de Eventos Inexplicables

La oleada de avistamientos himalayos comenzó la noche del 19 de febrero de 1968. Según el informe, un objeto "largo y delgado", que emitía intensos rayos de luz roja y verde, fue visto desplazándose a gran velocidad sobre el noreste de Nepal y el norte de Sikkim. Su brillo fue descrito como tan potente que "causaba la luz del día". Segundos después de su paso, testigos reportaron escuchar un sonido similar a un trueno, sugiriendo un fenómeno físico de considerable energía.

Dos días después, el 21 de febrero, la atención se trasladó a Thimpu, la capital del Reino de Bután. En esta ocasión, el objeto avistado emitía un resplandor azulado, se movía en completo silencio y a alta velocidad. El analista de la CIA que redactó el informe especuló sobre su trayectoria, señalando que, dado que al este de Thimpu solo se extiende territorio indio, la ruta más probable habría sido desde el noreste, es decir, desde la dirección del Tíbet, entonces bajo control chino.


De Luces en el Cielo a un Objeto en el Suelo

El 4 de marzo, el fenómeno se manifestó cerca del estratégico Paso de Chang La, en la región de Ladakh. Un objeto no identificado fue observado desplazándose de este a oeste, sobrevolando las bases aéreas indias de Fukche y Koyul. El suceso estuvo acompañado por una luz blanca, dos sonidos explosivos y la aparición posterior de una luz rojiza seguida de una columna de humo blanco.

No obstante, el incidente más intrigante ocurrió semanas después, el 25 de marzo, en el distrito de Kaski, al noroeste de Nepal. Un informe describe el hallazgo de "un enorme objeto metálico en forma de disco" en un cráter en Baltichaur, cerca de Pokhara. Las dimensiones reportadas eran de seis pies de base y cuatro de altura. El documento agrega que se encontraron objetos similares en las regiones de Talakote y Turepasale, aunque no aporta más detalles sobre su recuperación o análisis posterior.



Donald E. Keyoe y Dr. Edward Condon © Foto: cia.gov

Un Legado de Misterio Persistente

La publicación regular de estos archivos por parte de la CIA desde 2016 ha alimentado el debate público y académico sobre los fenómenos aéreos no identificados. Si bien muchos de los documentos desclasificados han encontrado explicaciones convencionales (desde prototipos de aeronaves secretas hasta fenómenos astronómicos), la propia naturaleza de estos informes del Himalaya los hace notables. Un análisis interno de la agencia, citado en los archivos, sugiere que aproximadamente el 20% de los casos desclasificados carecen de una explicación científica concluyente.

Los avistamientos del Himalaya de 1968 encapsulan este porcentaje elusivo. Combinan testimonios de objetos luminosos de comportamiento anómalo con el insólito relato de una posible recuperación de artefactos. Su ubicación en una de las zonas más inaccesibles y geopolíticamente sensibles del mundo añade capas de complejidad. Aunque desprovistos del contexto operativo completo que probablemente rodeara estas investigaciones, estos expedientes permanecen como un testimonio histórico de un enigma que, décadas después, continúa desafiando la comprensión y capturando la imaginación, no desde los desiertos de Nevada, sino desde las sombras de las montañas más altas de la Tierra.

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