Las Fuerzas Armadas francesas abren fuego contra drones no identificados en un suceso sin precedentes cerca de Brest; se inicia una investigación criminal en medio de crecientes tensiones por la seguridad de las instalaciones estratégicas.
En un incidente que ha puesto en máxima alerta al dispositivo de disuasión nuclear francés, durante la noche del 5 de diciembre, varios objetos voladores no identificados, descritos como drones, penetraron el espacio aéreo restringido de la base de submarinos nucleares de Île Longue, próxima a Brest. Ante la intrusión, personal militar desplegado en la instalación procedió a abrir fuego contra los artefactos, en un intento por neutralizar la amenaza. Este suceso, de gravedad excepcional, ha activado protocolos de seguridad de alto nivel y una investigación judicial, en un contexto europeo marcado por incidentes similares catalogados como actos de "guerra híbrida".
Desarrollo de los Hechos
Según confirmó la Gendarmería Nacional, la intrusión se detectó en las inmediaciones de la base, considerada una de las instalaciones militares más sensibles y custodiadas de Francia. Île Longue es el puerto base de los cuatro submarinos de propulsión nuclear (SNLE) que conforman la columna vertebral de la Force de Dissuasion, la fuerza de disuasión nuclear gala. Al menos uno de estos submarinos permanece en patrulla disuasoria continua en el mar, garantizando la capacidad de una respuesta de segundo golpe. El hecho de que el espacio aéreo sobre una instalación de tal calibre haya sido violado supone un desafío directo a la seguridad nacional.
Las unidades de defensa de la base respondieron de inmediato al detectar la presencia de los drones. Se empleó armamento convencional en un intento por derribarlos, aunque las fuentes oficiales, citadas por la Fuerza Aérea y Espacial francesa, no han podido confirmar aún si alguno de los objetos fue efectivamente alcanzado o neutralizado. La rápida desaparición de los artefactos y las condiciones meteorológicas de la noche complicaron las labores de identificación y rastreo. La Fiscalía de Brest asumió rápidamente la investigación, abriendo una pesquisa por violación del espacio aéreo de una instalación militar, un delito tipificado en el código penal francés.
Contexto y Patrón de Incidentes
Este evento no es un caso aislado. Representa la punta del iceberg de una serie de incursiones preocupantes sobre infraestructuras críticas francesas. Solo semanas antes, a finales de noviembre, la base aérea de Creil, que alberga un importante centro de formación de inteligencia militar, reportó avistamientos de drones en tres noches distintas. En esos incidentes, una unidad especializada fue activada, aunque un helicóptero de intervención llegó cuando los drones ya se habían esfumado.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha enmarcado recientemente este tipo de actividades dentro del concepto de "guerra híbrida", destinada a probar las defensas, sembrar la desconfianza y recopilar inteligencia sin llegar a un conflicto armado abierto. Si bien algunos medios franceses señalan que los vuelos de drones misteriosos en la región de Brest se reportan desde hace años, su recurrencia y la selección de blancos de alto valor estratégico han elevado significativamente el nivel de alarma entre las autoridades.
Investigaciones y Negaciones
Hasta el momento, las investigaciones no han arrojado luz sobre el origen o los operadores detrás de estos drones. Tanto la fiscalía de Brest como altos mandos militares, como el coronel Thomas Bardin, han sido cautelosos a la hora de atribuir responsabilidades. En declaraciones formales, se ha subrayado que no hay pruebas concluyentes de una "injerencia extranjera" y que calificar estos actos como "provocaciones" sería prematuro. Esta prudencia oficial contrasta con el clima de sospecha geopolítica reinante, donde Rusia suele ser señalada en foros no oficiales, acusación que Moscú niega de manera sistemática.
El incidente en Île Longue ha expuesto una vulnerabilidad tangible en el perímetro de seguridad de las fuerzas nucleares estratégicas de Francia. Más allá del éxito o fracaso táctico en derribar los drones, el mensaje estratégico es claro: instalaciones consideradas inviolables son alcanzables. La respuesta militar inmediata, seguida de una investigación criminal, refleja la seriedad con la que París afronta este nuevo tipo de amenaza asimétrica. Estos sucesos obligan a una reevaluación continua de los protocolos de defensa aérea de corto alcance y a una mayor inversión en tecnologías de detección y neutralización de sistemas aéreos no tripulados de pequeño tamaño. La normalidad operativa declarada en la base es, ante todo, un signo de resiliencia, pero la sombra de la intrusión persistirá mientras los responsables sigan en la sombra y el patrón de incursiones no se interrumpa.

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