Un agente que formó parte de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) ha decidido hacer unas interesantes declaraciones sobre uno de los órganos del Gobierno más criticados. William Binney lleva más de una década alejado de la NSA, y ahora ha decidido convertirse en un whistleblower (informador), afirmando que está “hasta las narices” de todo lo que ha visto en los últimos años.
Binney trabajó para la NSA durante más de 36 años, y esta semana decidió dar una rueda de prensa para aclarar un par de puntos importantes sobre su estado actual. Dice que los programas de vigilancia estadounidenses están capturando tantos datos que ya no son efectivos, siendo incapaces de ver datos muy importantes.
Si hiciésemos una búsqueda en las bases de datos de la Agencia estadounidense, inmediatamente estaríamos sepultados por tanta información. No olvidemos que se especula que 4.000 millones de personas (un tercio de la población mundial) está bajo el punto de mira de la NSA. Esto nos da una idea de cuánta información es la que están manejando.




