miércoles, 4 de febrero de 2026

Kásskara: La historia hopi de continentes perdidos y ciclos olvidados que desafían nuestra historia



 En las áridas mesetas de Arizona, donde el sol hornea la tierra roja y el viento susurra entre los cañones, los ancianos hopi guardan una memoria ancestral que se extiende más allá de los límites de la historia convencional. Mientras la academia traza migraciones humanas a través del estrecho de Bering hace 15,000 años, las tradiciones orales hopi hablan de otro origen: un continente hundido en el Pacífico, ciclos de civilizaciones desaparecidas y advertencias que resuenan en nuestro presente tecnológico.

La memoria del Clan del Oso

Oswald "Oso Blanco" Fredericks, historiador principal del Clan del Oso hopi hasta su muerte en 1996, dedicó su vida a preservar relatos que contradicen narrativas establecidas. A través de grabaciones meticulosas que luego transcribió su esposa Naomi, y que el exingeniero de la NASA Josef Blumrich compiló en "Kásskara und die sieben Welten", emerge una cosmovisión compleja donde el tiempo es cíclico y la geología global ha sido radicalmente diferente.

Para los hopi, la humanidad ha transitado por cuatro mundos. El primero terminó en fuego, el segundo en hielo. El tercero fue Kásskara, descrito como un continente mayormente al sur del ecuador con una porción norteña, coincidiendo curiosamente con lo que otras tradiciones llaman Lemuria o Mu. "Era un país muy hermoso", relataba Oso Blanco. "Comparado con hoy, era casi un paraíso".

El ocaso de dos continentes

Mientras Kásskara florecía al oeste, al este se desarrollaba Talawaitichqua, la "Tierra del Sol Matutino", separada por una gran extensión de agua. Esta tierra oriental corresponde a lo que conocemos como Atlántida. Según la tradición hopi, ambas civilizaciones compartieron orígenes pacíficos pero divergieron radicalmente en su desarrollo espiritual y tecnológico.

Los habitantes de la Atlántida comenzaron a explorar "secretos del Creador que el hombre no debería conocer", desarrollando tecnologías avanzadas que incluían aeronaves y sistemas de energía. Una poderosa reina, apodada "La Mujer Turquesa" por su acumulación de joyas, consolidó el poder mediante la manipulación y la ambición, extendiendo la influencia atlante hacia Europa y África.

La gran divergencia y sus consecuencias

La envidia por la fortaleza moral de Kásskara llevó a la Atlántida a amenazar con destrucción desde el aire. Oso Blanco describía cómo "desde muy alto, dirigieron su fuerza magnética hacia nuestras ciudades". Internamente, Kásskara enfrentaba su propia crisis: facciones seducidas por promesas de poder comenzaron a alinearse con los atlantes, fracturando la unidad espiritual que había caracterizado a su sociedad.

Esta discordia, tanto interna como entre civilizaciones, manifestó consecuencias geológicas. La Atlántida, cargada de karma negativo más pesado, se hundió rápidamente. Kásskara, cuyas ofensas eran menores, experimentó un hundimiento más gradual que permitió la evacuación de su población hacia el este, utilizando Hawái y Rapa Nui (Isla de Pascua) como puntos de tránsito hacia Sudamérica.

Tecnología y responsabilidad espiritual

Una distinción crucial en la narrativa hopi separa el desarrollo tecnológico benéfico del destructivo. "Los hopi no se oponen a la tecnología y apoyan la investigación que ayudará a la humanidad a mantenerse viva y sana", explicaba Oso Blanco. El problema surge cuando la tecnología se desvincula de la responsabilidad espiritual y se utiliza para dominación.

Visitando la antigua inscripción de un avión a reacción en Oraibi, el tío de Oso Blanco reflexionaba: "Sería fantástico volver a volar como lo hacía nuestra gente en el pasado... Pero un avión también puede causar la muerte a cientos de kilómetros de distancia, y al hacerlo, se desobedece la ley divina". Esta perspectiva cuestiona no la innovación en sí, sino su aplicación sin consideración ética.

Paralelos con nuestro tiempo

Las ceremonias hopi conservan memorias de estos eventos, transmitiendo advertencias a través de generaciones. Oso Blanco expresaba preocupación por paralelos evidentes con la civilización contemporánea: "En este momento, vemos que están ocurriendo las mismas cosas que ocurrieron justo antes de la destrucción del Tercer Mundo".

La insistencia hopi en mantener conocimiento a través de cataclismos planetarios sugiere una comprensión de la historia humana radicalmente diferente de la linealidad occidental. No como una progresión constante desde la primitividad hacia la complejidad, sino como una serie de ciclos donde civilizaciones alcanzan altos niveles de desarrollo tecnológico antes de sucumbir a desequilibrios espirituales.

Más que mito: implicaciones etnográficas y arqueológicas

Independientemente de la interpretación literal de estas narrativas, representan un sistema de conocimiento etnográficamente válido mantenido por una de las culturas nativas americanas continuas más antiguas. Los hopi han preservado consistentemente estas tradiciones a pesar de presiones para adaptarse a narrativas históricas dominantes.

Curiosamente, elementos de la historia hopi encuentran ecos en otras tradiciones. El diálogo de Timeo de Platón presenta a un sacerdote egipcio burlándose de la juventud de la memoria griega comparada con ciclos más largos de destrucción y renacimiento civilizatorio. Graham Hancock ha popularizado recientemente la noción de que somos "una especie con amnesia", incapaces de concebir civilizaciones avanzadas anteriores a la última edad de hielo.

Advertencia desde la meseta

En reuniones en kivas en Shongopovi, los ancianos hopi observan desarrollos globales con reconocimiento preocupado. "Sabemos que hemos llegado a un punto sin retorno", advertía Oso Blanco décadas atrás. La advertencia hopi no es apocalíptica en sentido fatalista, sino urgente en su llamado a reevaluar la relación entre progreso tecnológico y responsabilidad espiritual.

Estas tradiciones ofrecen un marco alternativo para considerar no solo nuestro pasado, sino nuestra dirección futura. Plantean preguntas incómodas sobre qué secretos investigamos, con qué propósito desarrollamos tecnologías y cómo mantenemos el equilibrio entre ambición humana y leyes universales percibidas. Más allá de debates sobre la historicidad literal de Kásskara, la persistencia de esta memoria a través de milenios merece atención como testimonio de resistencia cultural y como posible fuente de sabiduría para navegar crisis civilizatorias contemporáneas.

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