martes, 10 de febrero de 2026

China y el enigma OVNI: Investigaciones secretas y proyectos científicos


 Desde estudios militares hasta el uso del radiotelescopio FAST, China ha explorado el fenómeno de los objetos voladores no identificados con discreción y rigor científico.

El fenómeno de los objetos voladores no identificados (OVNI) ha captado la atención de gobiernos, científicos y militares en todo el mundo. China, como potencia global, no ha sido la excepción. Aunque con menos divulgación que Estados Unidos, el país ha llevado a cabo investigaciones tanto en el ámbito militar como en el civil, utilizando tecnología de punta y manteniendo un perfil bajo en sus hallazgos. Este artículo detalla los proyectos conocidos, la postura oficial y las posibles implicaciones de estas investigaciones.

Investigaciones militares: Seguridad nacional y avistamientos

Desde la década de 1960, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) ha registrado encuentros con fenómenos aéreos no identificados. Durante la Guerra Fría, algunos avistamientos fueron analizados bajo la sospecha de que podrían tratarse de prototipos de aviones espías o tecnología extranjera. Sin embargo, a diferencia de EE.UU., China no ha desclasificado informes detallados sobre estos casos.

Uno de los incidentes más comentados ocurrió en 2021, cuando un piloto chino reportó un objeto no identificado durante un vuelo de entrenamiento. Según fuentes cercanas a la defensa, el incidente fue investigado, pero las conclusiones no se hicieron públicas, siguiendo la política de reserva que caracteriza al país en temas de seguridad nacional.

El radiotelescopio FAST y la búsqueda científica

En el ámbito civil, el Observatorio Astronómico Nacional de China (NAOC) ha utilizado el radiotelescopio FAST, el más grande del mundo, para estudiar señales cósmicas y, en menor medida, fenómenos aéreos anómalos. En 2019, científicos chinos mencionaron que el telescopio, ubicado en la provincia de Guizhou, podría contribuir a la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) y al análisis de eventos inusuales en el cielo.

Aunque el principal objetivo de FAST es la astronomía y la astrofísica, su capacidad para detectar señales de radio de baja frecuencia lo convierte en una herramienta potencial para identificar fuentes desconocidas. Hasta ahora, no se han reportado hallazgos concluyentes relacionados con OVNIs, pero el proyecto sigue activo.

Secretismo y diferencias con Occidente

A diferencia de Estados Unidos, donde informes como los del Pentágono han generado debates públicos, China maneja el tema con extrema cautela. Las pocas declaraciones oficiales sugieren que muchos casos podrían explicarse como drones, globos meteorológicos o tecnología experimental, aunque no descartan por completo otras posibilidades.

Expertos en defensa especulan que el hermetismo chino se debe a que cualquier fenómeno aéreo no identificado podría estar vinculado a espionaje o avances tecnológicos de potencias rivales. Por ello, las investigaciones suelen estar bajo el control de agencias de inteligencia y fuerzas armadas.

China ha abordado el fenómeno OVNI desde dos frentes: el militar, con investigaciones clasificadas, y el científico, con herramientas como el radiotelescopio FAST. Aunque no ha generado la misma atención mediática que otros países, sus esfuerzos reflejan un interés genuino por entender estos enigmas, siempre bajo un manto de discreción. A medida que la tecnología avanza, es posible que nuevos proyectos surjan, pero es poco probable que Pekín comparta sus hallazgos abiertamente en el corto plazo


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