El 12 de enero de 2026, la pluma del gobernador Phil Murphy trazó una firma que podría cambiar el marco de un debate nacional. No se trataba de impuestos o infraestructura tradicional, sino de algo que, hasta hace poco, ocupaba un espacio nebuloso entre el rumor y el informe técnico: los Fenómenos Aéreos No Identificados (UAPs, por sus siglas en inglés). Con la firma del Proyecto de Ley A-5712, Nueva Jersey se convirtió en el primer estado de la Unión en destinar fondos específicos de su tesorería –3.5 millones de dólares– a investigar estos fenómenos desde el ámbito universitario.
