En un archivo marcado con el sello de seguridad más alto, una frase escrita a máquina en 1997 destaca sobre el resto: "La lógica indicaría que si un número significativo de personas reporta haber visto objetos extraños en el cielo, entonces podría haber una base real." Esta línea, desprovista de todo sensacionalismo, fue el núcleo de una directiva interna del Estado Mayor de Inteligencia de Defensa británico (DIS). Lejos de la caricatura de los "hombrecitos verdes", un ala seria del Ministerio de Defensa recibió la orden expresa de investigar Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI) con un objetivo concreto: determinar si una tecnología superior y desconocida podía ser identificada, y potencialmente, aprovechada.
